He de decir que estos días han sido difíciles. Voy a hacer un resumen breve.

Domingo

Como dije en mi última actualización, fui a jugar una LAN con los pibes. Hasta ese momento, todo perfecto. Felipe cayó a casa y de ahí nos fuimos a la Plaza Merceditas a esperar a Peke.

Lo malo empezó cuando, cruzando una calle, vi de reojo un auto y a quien lo manejaba. Sería una situación completamente normal si no fuera porque mi mente, en un arrebato bastante boludo, pensó en dos milisegundos que M iba en ese auto con un pibe que conozco como Juampi —“amigo”, supuestamente, de una amiga de ella—.

Desde ese momento no pude sacarme esa idea de la cabeza.

Lunes

El lunes me la pasé pensando en lo que había pasado el domingo. A la noche me largué a llorar con la idea de que ella pudiera estar con otro. Supongo que este pensamiento viene de que entre su ex y yo estuvo poco tiempo sola. No significa nada necesariamente, pero mi cabeza hace esas conexiones.

A la noche salí con Peke y Juanc a jugar un pool. La verdad, me sirvió para despejar un poco.

Martes

Fue un día normal, tirando a bajón. No pasó mucho. Fui con Juanc a la costa y tomamos unos mates.

Miércoles

Fui a la psicóloga. Hablamos sobre qué esperar de cara al futuro, en qué debería enfocarme y qué tendría que hacer. Básicamente, me dijo que intente encontrar cosas nuevas que me gusten.

El problema es que muchas de las cosas que me gustaban las hacía con M. También le planteé que no sé exactamente qué extraño de ella, pero algo extraño. Mi teoría más fuerte es que extraño cómo, a pesar de todo, me amaba.

Me sugirió que, en algún momento, podría hablarle para ver si está dispuesta a conversar: ya sea para cerrar bien la historia o para ver si hay algo que trabajar de cara al futuro.

La verdad, espero poder hablar con ella. En estos días estuve masticando la idea de escribirle una carta. No sé bien cómo hacerlo, pero siento que en algún momento lo voy a hacer.