Después de una semana en la que mis horarios de sueño fueron lo peor que una persona puede imaginar, por fin pude dormir bien. Durante esos días me despertaba a las tres de la mañana, casi siempre después de soñar con M. Y después de esos sueños —que eran lindos— ya no podía volver a dormirme. Me quedaba hasta las ocho, dando vueltas en la cama, repitiendo en mi cabeza ese 14 de enero en el que todo se fue a la mierda.
Hoy fue distinto. Dormí bien, aunque me desperté con una sensación rara en el pecho. Soñé otra vez con ella, en una situación que vivíamos casi todos los días: estar acostados viendo sus TikToks. A veces aparecía alguno de esos que preguntan cuánto conocés a tu novia, y aunque fueran siempre las mismas preguntas, yo las respondía igual. Me gustaba ver si coincidían con el video anterior, y después darle un beso porque la amo. Me desperté a las 3:28, pero esta vez pude volver a dormirme.
A la mañana desayuné dos duraznos y una banana con unos mates. Soy nuevo en esto de desayunar, así que no sé si es lo mejor, pero es algo. Después armé de nuevo la computadora en mi pieza nueva, conecté internet y, después de bastante tiempo, pude jugar un TFT (salí séptimo, pero cuenta).
Más tarde fui al chino de la vuelta y cuando volví ayudé a mi abuela con la comida: milanesas de pollo con arroz, huevo y queso, y una ensalada de tomate y lechuga. Después de eso decidí empezar este blog, para contar cómo “trabajo” en mí mismo. No sé cuánto va a durar, pero ojalá pueda sostenerlo en el tiempo.
Mientras escribo esto todavía tengo pendiente ir a limpiar el departamento, porque lo tengo que entregar el fin de semana. No quiero ir solo. Entrar y ver el lugar que fue nuestro hogar durante casi cuatro meses me quiebra, y sé que me voy a largar a llorar pensando en lo tarado que fui. Por eso estoy esperando a que Peke (tkm) venga de Rosario para acompañarme. Probablemente lagrimee, pero es lo que hay. A la noche, seguramente juegue unos CoD con los gurises.
Mañana voy a pasar el día a Nogoyá. Voy a ver a mis hermanos y a mamá, a quien le dije que tengo que contarle algo que nadie sabe. No sé cómo se lo va a tomar.
El sábado va a ser un día duro. No sé si voy a llorar o qué, pero bueno: uno tiene que vivir con las decisiones que toma.
Mañana a la noche seguramente escriba otra entrada. Ojalá pueda dormir bien de nuevo.